La erosión dental es la pérdida de esmalte por ácidos, sin bacterias, y a menudo se suma al desgaste mecánico. Los signos iniciales son esmalte opaco, pequeñas concavidades en los molares y empastes que parecen sobresalir: si progresan o causan sensibilidad, se actúa sobre la causa; si la situación permanece estable, basta con vigilarla.
Dientes desgastados: los ácidos y las fuerzas mecánicas actúan de forma distinta
La expresión "dientes desgastados" engloba fenómenos distintos que pueden actuar por separado o combinarse. Una revisión publicada en 2024 en Quintessence International distingue cuatro mecanismos principales de pérdida de superficie dental: atrición (contacto entre dientes), abrasión (contacto con cuerpos externos, por ejemplo un cepillado agresivo), abfracción (flexión del diente en el cuello) y erosión, definida como la pérdida de tejido duro causada por ácidos en ausencia de microorganismos.
Distinguir los mecanismos tiene un impacto clínico directo: la erosión requiere identificar la fuente de los ácidos; el componente mecánico exige reducir las fuerzas implicadas, como sucede en el bruxismo nocturno. En la práctica, ambos perfiles suelen coexistir y deben valorarse conjuntamente, porque el esmalte reblandecido por los ácidos se desgasta después con mayor rapidez bajo las fuerzas oclusales.
Signos iniciales de desgaste erosivo
Las primeras señales de desgaste erosivo son discretas y no duelen. La superficie del esmalte pierde su textura característica y adquiere un aspecto brillante, casi sedoso, con zonas opacas localizadas. En las superficies masticatorias de los molares aparecen pequeñas concavidades en forma de copa, que recuerdan al fondo de una cuchara.
Una revisión publicada en 2021 en el Journal of Esthetic and Restorative Dentistry señala como signo característico la presencia de empastes o restauraciones que parecen sobresalir respecto al diente circundante: no ha crecido la restauración, sino que se ha reducido el tejido que la rodea. En otros casos, el borde incisal de los dientes anteriores se vuelve translúcido y más frágil, con pequeños desconchados. Por separado, estos signos pueden pasar inadvertidos durante años; valorados conjuntamente en una exploración clínica cuidadosa, forman un cuadro reconocible.
Causas intrínsecas y extrínsecas de la exposición ácida
Las fuentes de ácido se dividen en intrínsecas y extrínsecas. Las intrínsecas proceden del organismo: la principal es el reflujo gastroesofágico, a menudo silencioso y nocturno; los trastornos de la conducta alimentaria con vómitos repetidos también dejan una huella erosiva reconocible. Las extrínsecas proceden del exterior: bebidas ácidas consumidas con frecuencia, como refrescos de cola y zumos de cítricos, alimentos muy ácidos y exposiciones laborales.
Una revisión de 2016 en Quintessence International destaca que la vulnerabilidad individual depende también de la cantidad y calidad de la saliva, de enfermedades generales que reducen el flujo salival, de ciertos medicamentos y de los hábitos de higiene oral. La erosión es, por naturaleza, multifactorial: rara vez hay un único responsable, y comprender su combinación en cada caso es el primer paso para reducir su impacto sin recurrir a restauraciones.
Para quién tiene sentido una evaluación del desgaste
El perfil típico es la persona que nota los dientes anteriores más cortos o más transparentes que hace unos años, o a quien se le ha dicho que se le están desgastando los dientes sin explicarle la causa. Incluye a quienes conviven con reflujo o trastornos digestivos, consumen bebidas ácidas con frecuencia, ya tienen un diagnóstico de bruxismo o presentan sensibilidad al frío de aparición reciente. En todos estos casos, la evaluación sirve para establecer si el desgaste está activo y de qué depende, antes de plantear cualquier restauración. Quien tiene los dientes íntegros y solo busca un cambio estético no necesita este recorrido: su consulta se refiere a la estética, no al desgaste.
Cómo reconocemos y vigilamos el desgaste a lo largo del tiempo
En Studio Buniato, en Turín, la evaluación parte de una anamnesis dirigida a los hábitos alimentarios, los trastornos digestivos, la medicación y la rutina de higiene, seguida de una exploración clínica sistemática por cuadrantes. La magnitud de la pérdida de superficie se gradúa mediante índices reconocidos internacionalmente, como el BEWE (Basic Erosive Wear Examination), que ayudan a decidir si el cuadro requiere observación, medidas preventivas o una valoración restauradora. El documento de consenso ORCA/IADR publicado en 2020 en Caries Research estableció la terminología común para describir y comparar los cuadros erosivos.
El paso decisivo es el seguimiento en el tiempo: la documentación fotográfica y, cuando está indicado, los escaneos digitales con 3Shape TRIOS 6 permiten comparar el estado de los dientes a intervalos y comprobar si el desgaste progresa, se estabiliza o se detiene. Así se distingue un cuadro crónico ya estable de un proceso activo que exige actuar sobre la causa, siguiendo un principio similar al que guía el mantenimiento periodontal a largo plazo.
Cuándo intervenir pronto y cuándo es preferible esperar
El criterio no es el grado estético del desgaste, sino su actividad y sus consecuencias funcionales. Está indicado intervenir con prontitud cuando la progresión queda documentada mediante imágenes o escaneos comparativos, aparece una hipersensibilidad que compromete la calidad de vida cotidiana, el tejido restante pone en riesgo la vitalidad del diente o se está reduciendo la dimensión vertical de la oclusión.
En cambio, no está indicado realizar de inmediato restauraciones extensas en quien solo busca un cambio estético rápido sin haber identificado y reducido la causa: se correría el riesgo de tener que repetir pronto un trabajo deteriorado por los mismos ácidos que desgastaron el esmalte original. También los cuadros estables desde hace años, sin síntomas ni progresión documentada, suelen beneficiarse de un enfoque preventivo antes de cualquier restauración. Cuando la reconstrucción es necesaria, se diseña sobre el tejido restante, con materiales elegidos caso por caso, como la cerámica feldespática estratificada a mano.
Preguntas frecuentes
Si tengo los dientes desgastados, ¿necesito necesariamente carillas o reconstrucciones?
No. No todos los cuadros de desgaste requieren una restauración inmediata. Si el proceso es estable, no causa síntomas y se ha identificado y reducido la causa, puede estar indicado el seguimiento periódico con medidas preventivas específicas. Las carillas y reconstrucciones se plantean cuando existe una pérdida significativa de tejido, sensibilidad al frío o al dulce que dificulta las comidas, o una alteración de la función masticatoria.
¿Puede el reflujo gastroesofágico dañar el esmalte sin que me dé cuenta?
Sí. El reflujo puede ser silencioso, especialmente por la noche, y es una de las causas intrínsecas más frecuentes de erosión dental. En muchos casos, el dentista es el primero en advertir los signos típicos (esmalte opaco, concavidades en forma de copa, restauraciones que parecen sobresalir) y sugerir una valoración gastroenterológica. Reducir la exposición ácida es el requisito previo para detener la progresión del desgaste.
¿Cada cuánto conviene controlar el desgaste de mis dientes?
Depende del cuadro clínico. Un proceso activo, cuya progresión es visible en fotografías de una visita a otra, requiere controles más próximos y una revisión de los hábitos. Un cuadro estable puede vigilarse en las revisiones periódicas, con documentación fotográfica de referencia y escaneos comparativos cuando estén indicados. El objetivo es detectar a tiempo un empeoramiento, no multiplicar las visitas sin un motivo clínico.
Tengo bruxismo: ¿el desgaste de mis dientes se debe solo a eso?
No necesariamente. El rechinamiento desgasta el esmalte por atrición, pero si ese mismo esmalte está reblandecido por ácidos, debidos al reflujo o a bebidas ácidas, se desgasta mucho más deprisa. Los dos mecanismos suelen sumarse y deben distinguirse, porque la férula protege frente a las fuerzas, pero no detiene el ácido: en ese caso también hay que actuar sobre la causa química.
Para una valoración personalizada de su caso, Dott. Buniato está disponible para una primera visita especializada con un análisis diagnóstico completo.
La consulta se encuentra en Corso Francia 30, en Turín, junto a la parada Principi d'Acaja.
Fuentes
- Kanzow P, Wegehaupt FJ, Attin T, et al. Etiology and pathogenesis of dental erosion. Quintessence International. 2016. doi:10.3290/j.qi.a35625. PMID: 27022647.
- Donovan T, Nguyen-Ngoc C, Abd Alraheam I, et al. Contemporary diagnosis and management of dental erosion. Journal of Esthetic and Restorative Dentistry. 2021. doi:10.1111/jerd.12706. PMID: 33410255.
- Dhaliwal G, Ouanounou A. Tooth surface loss: causes, management, and prevention. Quintessence International. 2024. doi:10.3290/j.qi.b5223649. PMID: 38634628.
- Schlueter N, Amaechi BT, Bartlett D, et al. Terminology of Erosive Tooth Wear: Consensus Report of a Workshop Organized by the ORCA and the Cariology Research Group of the IADR. Caries Research. 2020. doi:10.1159/000503308. PMID: 31610535.